
Son días como el de ayer donde uno realmente se da cuenta de lo frágil e injusta que a veces es la vida.
Ayer, 28 de Agosto de 2007 falleció en el Hospital "Virgen del Rocío" Antonio Puerta al que muchos le auguraban un grandísimo futuro por su calidad como futbolista y sus escasos 22 años.
Yo, seguidor en decadencia del fútbol, apenas reconocía su apellido de algún titular o gol que metió en sus cuatro años en primera división en su equipo de toda la vida, El Sevilla. Pero hoy miércoles quedarán muy pocas personas que todavía no sepan de quien estoy hablando.
A prácticamente quince días de hacer 25 años y sin provocar alarma social por lo que voy a decir, me considero un jóven aprendiz de viejo. Como antiguamente ocurría en los trabajos, sólo cuando realmente llevabas muchos años en un mismo gremio se te podía considerar maestro, pasando antes por los puestos de Oficial de 3ª, de 2ª y de 1ª. Y por ahora mi intención es la de aprender todo lo que pueda hasta que alguien, algún día, me pueda llamar "maestro".
Al igual que yo, todos los que aquí me leeis y todos los que no lo hacen, vamos recorriendo poco a poco ese camino, paso a paso, sin prisa pero sin pausa. Por desgracia no todos llegan al final y los que lo hacen no siempre han aprendido la lección a lo largo de la vida y el cuerpo que les acompaña no responde a lo que arriba (cabeza) le piden.
Siempre fui de la opinión de que somos lo que nosotros queremos ser el día de mañana y si hoy nos castigamos el día de mañana estaremos hechos un asco. Somos algo así como un ahorro a plazo fijo en el que céntimo a céntimo vamos haciendo dinero y el día de mañana ese será nuestro plan de pensiones. Hay gente, y desgraciada y lamentablemente cada vez más jóvenes, que pretende vivir al día o más allá de sus propias posibilidades y el día de mañana tiene que ir pidiendo ayuda a la Seguridad Social para llegar a final de mes (médicos, hospitales, pensiones de discapacidad...) y aún así les cuesta.
Por increíble que parezca, ni toda esta charla metafórica y moralista y llevada por algunos a rajatable, nos asegura que algún día lleguemos a viejos. Y es el caso de este chico.
Otras veces he oído o he visto por la tele que ha muerto tal o cual persona famosa y con más o menos indiferencia he seguido sin apenas girar la vista atrás. Pero esta vez el asunto me ha calado. No se si por el hecho de ser futbolista y el bombo que ello ha conllevado, si por la edad tan cercana a la mía, si porque iba a ser padre en un mes y el papel secundario de su familia en todo ese asunto me afecta como si me hubiera pasado a mi o simplemente porque a veces pienso que la vida realmente es injusta o ese Dios que algunos todavía le rezan un auténtico fulano, o porque quizá, acostumbrado el ser humano a poder modificar todo lo que le rodea a su antojo, en algunos casos todavía pierde.
Sea como fuere, no quería ser menos y quería mostrar, a mi modo y aprovechando mi humilde gusto por la escritura, mi más sentido pésame por una gran pérdida que más que por su calidad futbolística era por su calidad humana.
El único consuelo: que murió dándolo todo por hacer lo que a él más le gustaba que era jugar al fútbol, en su equipo de toda la vida, en su estadio con toda su afición viéndole y coreando su nombre...y quizá por eso su muerte sea recordada con tristeza pero con el cariño de pensar que seguro que se fue feliz y sabiendo que había dejado los deberes bien hechos.
Descansa en Paz.




